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Hola, esto es un aviso para los fans de BIONICLE que hablan español y que me tienen con Watch, he resubido los capítulos de mi primer Fanfic ahora renombrado "La Saga de Kaaciah." ¿La razón? Originalmente era una mierda aburrida. Lo reconozco. Ahora le dedique mucho más tiempo y ganas, no lo hice a la rápida como antes. Espero que puedan darse el tiempo de leerlo, dedique bastante tiempo a él, y que lo disfruten.

Aquí pueden encontrar los capítulos.

Es muy probable que mejore el segundo Fanfic, "La Saga de Ferkia.", pero más levemente.

Saludos. Cehk.
DESPUÉS DE LA BATALLA


El enorme ciclón que había sido creado por Kudarax, y la tormenta eléctrica se disiparon rápidamente, permitiendo a la luz del atardecer iluminar el lugar nuevamente. Los Rahi que atacaban incesantemente las aldeas de los Matoran se detuvieron, y regresaron a sus ambientes, dándoles por fin un respiro a los Matoran.
“¡Oye Zokua!” Dijo Cehk preocupado, intentando despertar a Zokua, quien no daba respuesta. “Rayos... ¡Despierta!” De pronto, Zokua comenzó lentamente a abrir los ojos. “¡Idiota temerario, tienes que despertar!”
“¿A quién... le dices idiota...?” Dijo Zokua al recuperar el conocimiento. “Toa de hojalata...”
“¡Zokua!” Dijo Cehk aliviado. “Qué bueno que estás vivo.”
“¿De verdad creías que eso me mataría? No me hagas reír.” Respondió el Toa de Fuego más recuperado. Los Toa que fueron manipulados también habían despertado. Heji abrazaba a Ahnia muy conmovida, Muzek seguía zamarreando a Tihur aunque éste ya estuviese despierto, Jekal le daba la mano a Netel para ayudarlo a ponerse de pié, y Fajit le mostraba su dedo pulgar hacia arriba a Delme mientras le decía que la batalla terminó en victoria. Momentos después, los diez Toa se encontraban de pié reunidos, Cehk le pidió a Ahnia que leyera sus recuerdos de cuando ella estaba bajo el control de Kudarax, y los transmitiera a los otros tres que también lo estaban. Luego de eso, Zokua dijo algo avergonzado:
“Hermanos... Les ruego que me perdonen... Fui un completo imbécil.”
“N-No tienes que...” Dijo Heji.
“Disculpa aceptada.” Dijo Cehk. “Ahora yo te debo dar las gracias, por venir a luchar junto a nosotros, hermano.” Sonrió y le mostró su puño. Zokua lo miró un segundo, y también sonriendo, chocó su puño con el de Cehk.
“Buen trabajo, ‘volcán andante’.” Dijo Tihur poniendo su brazo sobre los hombros de Zokua. Los Turaga de pronto llegaron caminando a donde los Toa Kaaciah.
“¡Turaga!” Dijo Fajit, y los Toa fueron de inmediato a donde ellos.
“¿Están bien?” Preguntó Ahnia.
“No te preocupes por nosotros, pequeña mía.” Respondió Turaga Nella. “Estamos bien.”
“¡No subestimen a los Toa Kaaciah!” Exclamó Turaga Divuor.
“Ahora nosotros somos los Toa Kaaciah.” Afirmó Muzek.
“¿Qué? ¡Copiones!” Respondió el Turaga de Aire. “¡Nunca superarán a los originales!”
“Turaga...” Dijo Cehk. “Nosotros tuvimos que... Eliminar a Kudarax.”
“¿Estás preocupado por eso?” Preguntó Zokua. “Sabes muy bien lo que había sucedido si no lo hacíamos.”
“¡Lo sé!” Respondió Cehk. “Pero... ¿De verdad no había otra alternativa?”
“Cehk.” Dijo Delme. “Eso no...”
“Nosotros lo vimos todo, Cehk.” Interrumpió Turaga Makki. “El estruendo de la batalla nos despertó, y vimos gran parte de ella desde lejos. Lucharon con gran valor, han desarrollado sus habilidades muy rápidamente, incluso lo hicieron mejor que nosotros cuando empezamos.”
“Sí, recuerdo que Makki me hacía reír.” Dijo Divuor, luego se rió y Makki le dirigió la mirada con algo de desaprobación.
“Kudarax estuvo a punto de eliminar a cuatro de ustedes.” Dijo Giell. “Si no fuese porque actuaste a tiempo para detenerlo.”
“Él nos pudo haber matado a todos.” Añadió Huobul. “En una situación así de desesperada, dejarlo con vida no era una opción.”
“El mismo Código Toa dice que no debes matar a tu enemigo, a menos que sea realmente necesario.” Dijo Nella.
“Supongo que tienen razón...” Dijo Cehk, aunque de todas formas no terminaba de estar convencido.
“Vamos, ‘Toa de hojalata’.” Dijo Zokua. “Esa no es la actitud que tendría un líder.”
“Está bien...” Respondió Cehk, y luego se puso firme. “¡Tienen toda razón!”
“Entonces... ¡Misión cumplida!” Exclamó Tihur dando un salto.
“¡Salvamos nuestra amada isla!” Dijo Delme con alegría.
“Fue gracias al esfuerzo de todos, trabajando unidos.” Dijo Fajit con su pulgar arriba.
“Debemos volver, para dar las buenas nuevas a los Matoran.” Afirmó Netel. Los Toa Kaaciah se despidieron unos de otros, pero ninguno dijo adiós, ya que todos sabían que en algún momento debían volver a reunirse, para proteger nuevamente a la isla de Kaaciah. En seguida los Toa tomaron rumbos diferentes acompañados de los Turaga.

Cehk, Delme y Makki llegaron a Kaaciah Onu-Koro en el vehículo motorizado de Cehk al anochecer. Los Matoran, a pesar de estar aún reponiéndose de la dura batalla, los recibieron con honores y ovaciones. Se organizó una celebración en la aldea, al igual que en todas por el triunfo de los Toa Kaaciah.
“¡Mira Cehk!” Dijo Delme apuntando hacia el cielo estrellado, que se podía observar desde el fondo del gran acantilado.
“Son diez estrellas brillantes.” Dijo el Toa de Hierro.
“Esas son sus estrellas de espíritu.” Dijo Makki llegando donde ellos. “Estoy orgulloso de ustedes dos, Toa Cehk, Toa Delme.” Ambos Toa sonrieron y juntaron sus puños con el del Turaga.

“Hermana...” Le dijo Heji a Ahnia mientras estaban en uno de los muelles durante la celebración en su aldea. “Ahora que me acuerdo... ¿Dónde está mi bote?” Ahnia se puso muy nerviosa, y cuando estuvo a punto de responder, se vio llegando el bote motorizado de Heji, conducido por cuatro Le-Matoran.
“¡El bote de Heji!” Exclamó Ahnia aliviada.
“Les traemos su bote.” Dijo uno de los Le-Matoran. “Lo reparamos en cuanto se fueron.”
“Espera...” Dijo Heji extrañada. “¿Por qué tuvieron que repararlo?” Ahnia sonrió algo nerviosa.

Zokua, en medio de toda la celebración en su aldea, se quedó algo alejado, mientras pensaba en su amigo Daral.
“Espero que puedas descansar en paz, Daral.” Dijo Zokua hablando solo, mirando a las estrellas. “Pude proteger nuestra isla, junto a mis hermanos Toa, gracias a ti, y a ese ‘Toa de hojalata’, que me salvaron.”

Al día siguiente cada aldea comenzó su proceso de reparación a causa los daños ocasionados por los ataques de Rahi. Po-Matoran de Kaaciah Po-Koro se ofrecieron de voluntarios para ayudar en las demás aldeas, y en aquella aldea, luego de que Fajit le contara todo lo sucedido a Nidrek, se ordenó la construcción de una gran estatua de Toa Hakjo que sería colocada al centro de Po-Koro, junto al Suva.

Cehk los días siguientes no pudo evitar pensar en todo lo que le había dicho Kudarax durante su pelea. Aunque haya sonado como una locura para él, cada palabra que le dijo lo intrigaba bastante, y lo perseguían, sin embargo no deseaba mencionárselo a nadie.


CONTINUARÁ...
MAKUTA KUDARAX


Cehk, y los demás Toa Kaaciah detrás de él, caminaron unos pocos minutos por el ancho túnel que Hakjo les indicó que los conduciría hasta la ubicación de Kudarax, hasta que se divisó al fondo una gran entrada con compuertas, las cuales estaban cerradas. El Toa de Hierro al deducir que esa era la entrada a la guarida de Kudarax, se volteó hacia sus hermanos, y súbitamente Ahnia exclamó intentando acercarse rápidamente hacia él:
“¡Cehk, espera! ¡No!” Sin embargo antes que la Toa de Psiónica lograra alcanzarlo, Cehk creó una serie de fuertes barras de hierro verticales que provenían del suelo, llegando hasta el techo, y de las cuales por sus lados salieron más barras de hierro horizontalmente, quedando cuatro capas de barreras de hierro entre él y los demás Toa.
“¡Cehk! ¿Qué crees que haces?” Preguntó Delme desconcertado.
“La mayoría de ustedes están heridos o cansados.” Respondió Cehk. “Yo enfrentaré a Kudarax, ustedes descansen.”
“¡Pero hermano de hierro! ¡Nosotros aún podemos luchar!” Exclamó Fajit.
“¡Así es!” Afirmó Tihur.
“¡Ahora más que nunca debemos luchar unidos!” Dijo Netel.
“¡No permitiré que Kudarax los mate!” Respondió Cehk alzando la voz. “No se preocupen, estaré bien.” En seguida Cehk se volteó y empezó a correr en rumbo a la gran entrada que había en frente.
“¡Cehk...! ¡Pedazo de idiota!” Exclamó Delme golpeando la barrera de metal con sus puños y brazos a los lados de su cabeza.
“Cehk...” Dijo Ahnia preocupada, mientras observaba al Toa de Hierro alejarse.
Cehk en cosa de segundos llegó hasta la entrada, y al llegar empezó a recobrar su aliento. Era evidente que también sentía cierto cansancio, y que además estaba nervioso. De pronto, las compuerta se abrieron ante el valiente Toa de Hierro, permitiéndole ingresar a la cámara, la cual era de un tamaño mucho más pequeño que la anterior, mas también era bastante amplia. En sus muros tenía las mismas líneas de energía que el pasillo anterior, en el centro de ella había una especie de trono de piedra, y no se podía observar bien lo que había al otro lado por cierta oscuridad que inundaba la sala a pesar de las líneas del muro. Al ingresar y adentrarse algunos pasos, las compuertas se cerraron detrás de él, y una voz se comenzó a escuchar:
“Así que viniste solo, Toa de Hierro.”
“Tú debes ser Kudarax.” Respondió Cehk. “¡Muéstrate!” De las sombras, y como si formara parte de ellas, emergió una enorme figura, de al menos un metro más que un Toa, de armadura negra como la más profunda oscuridad, sus ojos eran grandes y anaranjados, de sus brazos salían cadenas, las mismas que lo mantuvieron aprisionado durante siglos, su cabeza no parecía portar una máscara, si no que aparentaba estar fusionada con ella, y en cada mano, portaba un afilado sable hecho de Protoacero.
“Eres terrorífico... Más de lo que me imaginé, Makuta.” Dijo Cehk con una leve sonrisa, y con un poco más de nerviosismo al verlo.
“Te he observado Toa, a ti y a tus hermanos desde que se convirtieron, pero especialmente, a ti.”
“¿A mí? ¿Por qué a mí?”
“Dime una cosa, Toa de Hierro, ¿por qué te empeñas tanto en cumplir tu deber? ¿Por qué deseas proteger a los demás Matoran que te discriminaron durante toda tu vida?”
“Pues es simple, es mi deber como Toa protegerlos, y mi destino es defender esta isla.”
“¿Tan simple como eso? ¿Por el simple hecho de ser un Toa tienes esa obligación? ¿Alguna vez te has cuestionado las tres virtudes? ¿El destino? ¿Por qué todo eso está predefinido?”
“¿Por qué debería cuestionármelo?”
“No te lo cuestionas debido a que tu ser está programado para no hacerlo. Este universo es un gran sistema de cosas, todo los sucesos en él están esquematizados.”
“Un sistema... Es lo mismo que dijo Hakjo...”
“Las Sombras nos han permitido a los Makuta ver más allá de aquello, y por esa razón, buscamos la supremacía, para romper aquel sistema que ata a nuestros destinos, ¡para escaparnos de esa predefinición programada!”
“No entiendo todo lo que me estás tratando de decir, Makuta.”
“¿Que no lo vez? ¡Todos los que vivimos en este universo somos marionetas de los Grandes Seres! ¡Incluso Mata Nui lo es! ¡Los Makuta no seremos controlados, nosotros debemos controlar!”
“Ya es suficiente... ¡No vine aquí a perder el tiempo escuchando tus divagaciones y delirios! ¡Vine aquí a enfrentarte Makuta!” Seguidamente Kudarax se rió y dijo:
“Vaya, al parecer tu limitada mente no es capaz de procesar las verdades que te estoy contando.”
“¡Dime dónde están los Turaga!”
“Allí están, obsérvalos.” Dijo Kudarax apuntando e iluminando a la pared en donde los Turaga estaban colgados de sus pies, totalmente maltratados, e inconscientes.
“Pero-... ¿¡Pero qué les has hecho!?” Preguntó Cehk con enojo.
“Solo les devolví una pequeña parte de los cientos de años de sufrimiento por los que tuve que pasar gracias a ellos... Luego de que unos seres me capturaron, cometieron numerosos y horribles experimentos...”
“Me pregunto a cuántos les has hecho tú lo mismo.”
“La mayoría después me lo ha agradecido, ¡ya que yo los he mejorado! En cambio a mí, me mutaron... me devolvieron la sensación de dolor... me privaron de muchos de mis poderes... Me encerraron... Así que después de tratar contigo y tus hermanos, ¡procederé a experimentar horriblemente con ellos, para que sientan lo que tuve que pasar durante mi cautiverio!”
“¡No te lo permitiré!”
“Entonces intenta vencerme Toa.” Se rió. “Te demostraré el poder que nos permitió ver la verdad de este, erróneamente llamado, ‘universo’.”
“¡Entonces adelante!” Terminó exclamando Cehk, en seguida corrió y saltó para arremeter contra el Makuta utilizando su espadón, sin embargo Kudarax fácilmente se cubrió con sus dos sables, los cuales al estar hechos de Protoacero, resistieron bien el impacto, y seguidamente los agitó al mismo tiempo, haciendo que Cehk retrocediera. Luego de aquello, Kudarax soltó una poderosa cadena de rayos de la cual Cehk intentó cubrirse, resultando electrocutado a causa de eso, y cayó arrodillado.
“¿Que no sabes que los metales conducen la electricidad, Toa ignorante?” Dijo Kudarax.
“Ciertamente he aprendido varias cosas hoy” Respondió Cehk levantándose. “Y entre todas, que los Makuta son unos completos dementes.”
“¡Somos pensadores! ¡Científicos!” Dijo Kudarax mientras soltaba nuevamente cadenas de rayos hacia Cehk, quien esta vez las esquivaba. “¡Somos superiores! ¡Nuestra inmensa sabiduría nos da poder!” Continuó soltando rayos. “¡Jamás lo entenderías! ¡Nosotros vemos, lo que los demás no son capaces de ver!” Cehk volvió a correr hacia el Makuta evitando las cadenas de rayos, para volver a intentar atacarlo con su espadón, ataque que Kudarax bloqueó con uno solo de sus sables. “¡Por eso los Makuta debemos gobernar a los demás seres inferiores de este ‘universo’, que no son capaces de ver más allá!” Inmediatamente después Cehk dio un paso hacia atrás, y arremetió agitando su espada de abajo hacia arriba, lo que obligó a Kudarax a saltar hacia atrás para esquivar el ataque, pero de todas el ataque logró hacerle una pequeña grieta en la armadura de Protoacero del Makuta. Luego de eso Kudarax arremetió y atacó a Cehk usando sus sables con mucha potencia, obligando al Toa de Hierro a que se cubriera usando su espadón, pero con bastante dificultad.
“La mayor parte de los Makuta le temen a los Toa de Hierro.” Dijo Kudarax mientras forcejeaba con Cehk, llevando bastante ventaja. “A causa de su capacidad de utilizar el Protoacero, el cual es perjudicial para la armadura de un Makuta. Por esa razón los han ido exterminando, eres de los pocos que quedan en el universo.”
“¿Qué dices?” Preguntó Cehk desconcertado, y dio una voltereta hacia atrás para salir del forcejeo.
“A diferencia de mis hermanos, yo estoy interesado en los Toa de Hierro, les veo muchísimo potencial experimental.” Dijo Kudarax acercándose lentamente a Cehk. “Por esa razón te he observado a ti, Cehk.” En seguida los ojos del Makuta comenzaron a emitir mucho brillo. “Es una lástima, si hubieses entendido lo que decía, te habría ofrecido convertirte voluntariamente en uno de mis sujetos de prueba.” Luego disparó desde sus ojos un poderoso rayo calorífico, el cual Cehk alcanzó a esquivar dando una voltereta hacia el lado. “¡Te habría concedido poderes extraordinarios!” Volvió a disparar su visión calorífica la cual Cehk nuevamente esquivó.
“¡Jamás me convertiría en uno de tus fenómenos!” Exclamó Cehk.
“Por ese motivo, luego de vencerte, y acabar con los demás Toa, te conservaré vivo para al cabo de terminar mis asuntos pendientes, poder hacer todo tipo de experimentos contigo. ¡No desaprovechare esta oportunidad tan exquisita de experimentar con un Toa de Hierro!” Luego de decir eso disparó un continuo rayo de visión calorífica, girándose para perseguir a Cehk con él, por lo que Cehk creó un escudo en su mano izquierda para poder bloquearlo, sin embargo el escudo se comenzó a calentar intensamente y a derretirse, obligando a Cehk a soltarlo. Kudarax cesó su ataque diciendo:
“Así que no te preocupes, no voy a matarte, ¡pero en cuanto a tus hermanos, no dudaré en masacrarlos sin piedad!”
“¡Estás demente! ¡Detendré toda esta locura aquí y ahora!” Exclamó Cehk, luego se concentró en su espadón de Protoacero, y lo convirtió en una lanza con una gran hoja del mismo material, para luego arremeter en contra de Kudarax.

Fajit golpeaba con su doble maza, separada en ambas manos, repetidas veces contra la gruesa barrera de metal que Cehk creó para evitar que los Toa lo acompañaran, mientras que Delme igualmente intentaba romperla con el taladro que le quedaba.
“¡Esta barrera no se quiere romper!” Exclamó Delme medio alterado mientras usaba su taladro sin cansancio. “¡Rómpete maldita sea!”
“A pesar de que no está hecha de Protoacero, sin duda el hermano de hierro creó una barrera muy resistente.” Afirmó Fajit mientras seguía atacando a la barrera. Netel mientras tanto se encontraba en un estado de suma concentración, lo que llamó la atención de Tihur, quien le preguntó:
“¿Netel? ¿Qué haces?”
“No puede escucharte.” Respondió Ahnia, quien había leído la mente del Toa del Sonido. “Creó un campo de silencio alrededor de su cabeza, a causa de que los ruidos que causan Delme y Fajit al golpear el metal le causan dolor, debido a su sensible oído.”
“¡Lo tengo! ¿Cómo no se me ocurrió antes?” Dijo Delme dejando de atacar. “Excavaré este muro para que podamos rodear la barrera.”
“Espera Delme.” Dijo Muzek. “¿No crees que esa energía que se ve en las paredes podría ser peligrosa?”
“El hermano de flora tiene razón.” Afirmó Fajit cesando su ataque a la barrera. “No sabemos qué es esa energía, ni cómo se comporta.”
“Lo sé...” Dijo Delme algo inseguro. “Pero... No lo sabremos si no lo intentamos.” En seguida el Toa de Tierra, aún algo inseguro de si hacerlo o no, colocó su taladro en la muralla, y lo encendió, comenzando a perforarla. Al cabo de unos segundos y de haber perforado tan solo un poco la muralla, una fuerte descarga de energía sacudió a Delme, lanzándolo hacia atrás y haciendo que cayera al suelo de espalda.
“¡Delme!” Exclamó Ahnia.
“¿Te encuentras bien hermano?” Preguntó Fajit tratando de ayudarlo a ponerse de pié.
“Sí...” Respondió Delme. “Al parecer no podré perforar esa pared.”
“Yo lo sabía.” Dijo Muzek.
“Esta energía que fluye es muy intrigante.” Dijo Ahnia.
“¿Tú crees?” Preguntó Heji. Jekal mientras tanto se acercó a la barrera de metal, colocó sus manos sobre ella, y usando sus poderes la cubrió de hielo.
“¿Y tú qué haces Jekal?” Preguntó Tihur.
“¿Que no lo sabes?” Dijo el Toa de Hielo. “Los metales se vuelven más quebradizos con el frio extremo.”
“Vaya, no tenía idea.”  Respondió Tihur. Delme y Fajit observaron lo que Jekal hizo y escucharon lo que dijo, por lo cual de inmediato se acercaron nuevamente a la barrera y prepararon sus armas.

Cehk chocó la dura hoja de su lanza de Protoacero con los sables del poderoso Kudarax, quien al rato de bloquear repetidos ataques del Toa de Hierro, se teletransportó detrás de él y le dio una fuerte patada en la espalda, lanzándolo hacia adelante. Cehk se volteó luego de ponerse de pié, y el Makuta dijo:
“Puedo leer todos los movimientos que ejecutarás segundos antes.”
“De todas formas logré agrietar tu armadura, no es imposible vencerte.” Respondió el Toa de Hierro, y volvió a intentar arremeter en contra de Kudarax.
“¿De verdad lo crees? ¡Solo he estado jugando contigo!” Seguidamente, Kudarax usó poderes magnéticos para atraer la lanza de Cehk, quitándosela de sus manos, y la arrojó lejos. Luego de aquello, guardó uno de sus sables, se teletransportó en frente del Toa de Hierro, y agarró la cabeza de Cehk, levantándolo.
“Si quisiera podría matarte en este instante, Toa de Hierro.” Dijo Kudarax de forma amenazante.
“De todas formas... mis hermanos que ya estarán recuperados... vendrían y te derrotarían.” Respondió Cehk sujetando la muñeca de Kudarax. “¡No se rendirán hasta haber protegido esta isla!”
“¿Sabes lo que contiene esta isla? ¿Conoces su propósito?”
“Ni idea... solo sé que es mi hogar... el hogar de mis hermanos Toa... y el de los Matoran que la habitan.”
“¡No tienen idea de lo que están protegiendo!” Exclamó Kudarax, y luego soltó una descarga eléctrica en Cehk, lo suficientemente fuerte para causarle intenso dolor sin matarlo, lo que hizo que el Toa de Hierro gritara de dolor. “¡Ustedes no saben absolutamente nada!” Cehk, en medio de todo el dolor que le provocaba la descarga eléctrica de Kudarax, movió uno de sus brazos, y creó una punta de Protoacero que salió de éste, la cual llegó hasta el hombro de Kudarax, perforándolo. Aquello provocó que la descarga eléctrica que le estaba propinando a Cehk, se transfiriera a Kudarax, electrocutando al Makuta, haciendo que soltara al Toa de Hierro; quien cayó al suelo arrodillado; y que retrocediera un par de pasos.
“El metal... Conduce la electricidad...” Dijo Cehk algo debilitado y electrificado.
“Reconozco que eso fue inteligente, Toa.” Dijo Kudarax volviendo a acercarse. “Pero ya me harté de jugar contigo.” El Makuta entonces guardando su otro sable, creó sobre cada mano una bola de energía de sombras. “¡Espero no dañar demasiado tu cuerpo!” Y las disparó hacia Cehk, quien intentó esquivar una tropezándose al moverse por estar algo débil ya, pero logro esquivarla. Al momento en que la siguiente se dirigía, creó desde el suelo una barrera de metal para protegerse de la bola de sombras, la cual explotó dañando la barrera, pero no haciendo mucho efecto en el Toa de Hierro.
“Veo que aún te queda energía elemental.” Dijo Kudarax creando dos bolas más, mientras que Cehk creó una pequeña punta de Protoacero en cada mano, seguido de eso el Makuta disparó nuevamente una bola de sombras hacia Cehk, quien logró saltar a pesar del cansancio para poder esquivarlo, y al caer arrojó hacia su adversario una de esas puntas, haciendo que se dirigiera muy precisamente a él gracias al poder de su máscara, sin embargo Kudarax leyó lo que Cehk pretendía, y logró esquivarla.
“¡No podrás asestarme!” Exclamó el Makuta, y soltó la otra bola de sombras, la cual Cehk volvió a esquivar dando una voltereta, y al terminarla, disparó otra punta de metal hacia Kudarax, quien volvió a esquivarla después de leer la mente del Toa de Hierro, sin embargo Cehk, usando su poder de precisión perfecta que le concedía su máscara, calculó la siguiente posición de Kudarax y de inmediato volvió a crear y a arrojar una punta de Protoacero hacia él, perforando uno de sus muslos, y haciendo que el Makuta se arrodillara exclamando:
“¿¡Pero qué...!?” En seguida Cehk creó más puntas de Protoacero las cuales arrojó hacia las extremidades del Makuta para intentar debilitarlo, y éste se quejaba por las perforaciones en su armadura. Kudarax creó una bola de sombras en frente de él usando sus dos debilitados brazos, y la soltó hacia delante. Cehk en el último momento, y usando la energía elemental que le quedaba, creó un grande y pesado poliedro de Protoacero con sus dos manos, y saltó para arrojarlo con todas sus fuerzas directamente encima del Makuta, luego de eso la bola de sombras impactó contra el Toa de Hierro, haciendo explosión, arrojándolo hacia atrás y haciendo que cayera al suelo aturdido. El poliedro golpeó duramente a Kudarax contra la pared, aboyando gravemente la parte delantera de su armadura, para luego caer al suelo en frente del Makuta.
“Despreciable Toa...” Dijo Kudarax con debilidad y muy adolorido, mientras intentaba ponerse de pié, sin poder lograrlo a causa de que Cehk dañó las articulaciones de la armadura del Makuta con las puntas de Protoacero. “No puedo moverme... Y me siento... Agotado...”
“He... Ganado...” Dijo Cehk con dificultad mientras intentaba levantarse. Repentinamente, la entrada a aquella cámara se abrió, y los otros ocho Toa Kaaciah ingresaron rápidamente, transportando partes de la barrera de Cehk.
“¡Cehk!” Exclamó Delme al entrar, luego vio al Toa de Hierro abatido en el suelo y corrió hacia él. “¡Oh no!” En seguida entre él y Netel ayudaron a Cehk a ponerse de pie.
“Él lo venció...” Dijo Muzek estupefacto. “¡Cehk venció a Kudarax!”
“¡Increíble!” Dijo Fajit igualmente impresionado. Ahnia caminó hasta ponerse en frente de Cehk, para luego propinarle una bofetada en su máscara y exclamó:
“¡Eres un tonto!”
“¡Ahnia!” Dijo Netel sorprendido.
“Estaba preocupada... Todos lo estuvimos...” Dijo Ahnia mirando hacia el suelo. “No lo vuelvas a hacer...” Luego levantó la mirada. “¡Debes confiar en nosotros!”
“Ahnia...” Dijo Cehk, y sonrió. “Tienes razón.. lo siento mucho.”
“También tengo ganas de golpearte.” Dijo Delme. “Pero yo no seré tan bruto como para hacerlo en tu estado.”
“¿Me llamaste bruta?” Preguntó Ahnia y los demás Toa rieron. Cuando terminaron de reír, Cehk volvió a prestar atención al Makuta, diciendo:
“Se acabó, Kudarax...” Los demás Toa también pusieron su atención en él.
“Esto no puede... Estar pasando... Otra... Vez...” Dijo Kudarax débilmente.
“Vete de esta isla... ¡Y no vuelvas jamás...!” Clamó el Toa de Hierro. Sin embargo, repentinamente una figura apareció en frente de Kudarax, y para sorpresa de todos los presentes, se trataba de Dhotter, quien al observar a Kudarax dijo:
“Mi creador, discúlpeme por la tardanza. Me desharé de estos odiosos Toa, así que no se preocupe.” En seguida blandió su lanza en dirección a los Toa.
“¡Es Dhotter!” Exclamó Ahnia.
“Pero si... ¡Debería estar enterrado junto con los otros fenómenos de Kudarax!” Dijo Tihur desconcertado.
“Pues justo antes de que el techo cayera sobre mí, creé un campo de sombras que amortiguó el golpe, sin embargo de todas formas quedé inconsciente durante un rato, y apenas desperté me teletransporté hasta acá.” Respondió Dhotter mientras comenzaba a cargar una inmensa cantidad de energía que emanaba su Lanza de la Muerte. Kudarax, lleno de frustración, observó aquella energía, y, convocando con todo su ser las fuerzas y energías que le quedaban, creó en su aboyado pecho una Mano de Sombras, la cual dirigió hacia Dhotter, agarrándolo junto con su lanza.
“¡Mi creador...! ¡¿Qué es lo que hace?!” Exclamó Dhotter intentando liberarse, sin embargo le resultó imposible, y la mano de sombras lo dirigió bruscamente hacia el cuerpo del Makuta, absorbiéndolo junto con la poderosa Lanza de la Muerte, mientras que desesperado exclamaba:
“¡Por favor no haga esto...!”
“¡Absorbió a su propio seguidor!” Exclamó Fajit choqueado.
“Es un miserable...” Dijo Cehk. El cuerpo de Kudarax comenzó a emanar un brillo de color rojo fuerte, y a despedir de él rayos del mismo color, su armadura comenzó a repararse y a cambiar de forma, le brotaron grandes alas de su espalda, y el aura que se sentía en él, hacía notar el abrumador poder que estaba ganando el Makuta, quien no paraba de reír perversamente.
“Se siente un poder... Inmenso...” Dijo Ahnia al sentir la energía que emanaba de Kudarax.
“He-hermana...” Dijo Heji asustada.
“Esto es malo...” Dijo Delme aún sujetando a Cehk. Al terminar de transformarse, Kudarax expulsó una gran cantidad de energía, lo suficientemente fuerte como para empujar y botar al suelo a los nueve Toa que estaban en el lugar.
“Que oportuno fue Dhotter.” Dijo Kudarax. “Mi poder... ¡Ha regresado!” Rió. “Creé la Lanza de la Muerte para que por cada víctima que Dhotter matase con ella, acumulara energía vital y se transformara en energía de sombras... ¡La cual podría absorber cuando realmente la necesitara! Cuando luché contra los antiguos Toa Kaaciah no tuve la oportunidad de absorberla, pero gracias a Dhotter, se dio la oportunidad esta vez. ¡Ahora les es imposible derrotarme, insignificantes Toa!” Nuevamente rió. “Pero antes de aplastarlos como los insectos que son, ¡les haré sentir la verdadera desesperación de no poder proteger aquello que juraron defender!” En seguida, volviendo a expulsar energía, el Makuta dio un brusco salto hacia el techo de aquella cámara, y al impactarlo, la energía que fluía en el techo hizo una descarga en contra del Makuta, lo cual resultó inútil, ya que rápidamente desintegró la piedra y la tierra que estaba alrededor de él con solo acercársele, y comenzó a subir así para dirigirse a la superficie.
“Va...” Dijo Cehk recuperándose luego del golpe de energía. “¡Va por los Matoran...!”
“Debemos ir tras él.” Dijo Jekal.
“¡Pero... es muy poderoso!” Dijo Heji.
“Hermanita... No hay nadie aquí que no tenga miedo.” Dijo Ahnia. “Todos estamos aterrados por tal magnitud de poder... Sin embargo es nuestro deber detenerlo, ¡los Matoran cuentan con nosotros!”
“La hermana de psiónica tiene razón.” Dijo Fajit. “Por cierto, hermano de hierro, ten.” Y le entregó a Cehk pedazos de la barrera de metal que había creado, Jekal y Tihur también le entregaron algunos. “Recupera la energía que malgastaste creando esa barrera.”
“Gracias... Hermanos...” Dijo Cehk, y procedió a absorber el metal. “Ayuden a los Turaga...” Netel, Delme y Muzek se dirigieron hacia donde se encontraban los Turaga colgados de sus pies, para liberarlos.

Al llegar a la superficie, Kudarax aterrizó varios metros lejos del agujero que creó, y en seguida comenzó a expulsar una gran cantidad de energía. El cielo sobre las planicies del centro de Kaaciah comenzó a oscurecerse súbitamente, provocando una tormenta eléctrica generada por el inmenso poder del Makuta.
“Todos los Rahi que habitan esta isla... ¡Sométanse a mi voluntad!” Dijo Kudarax convocando su habilidad de Control de Rahi. Aquello provocó que los Rahi de toda la isla de Kaaciah, a pesar de no estar infectados, se volvieran intensamente agresivos, para seguidamente acercarse a las aldeas de los Matoran en grandes oleadas, comenzando así una desesperada batalla en cada asentamiento de la isla. Kudarax no paraba de reír perversamente mientras observaba todo lo que ocurría por toda la isla.

“¿Como llegaremos a tiempo para detener a Kudarax?” Preguntó Tihur.
“Yo los llevaré.” Respondió Fajit. “Todos, posiciónense bajo ese enorme agujero que dejó Kudarax.” Cehk mientras tanto, terminó de absorber el metal, y en seguida recogió su lanza, la cual volvió a convertir en su Espadón de Protoacero. Los nueve Toa, junto con los Turaga inconscientes, se posicionaron en donde Fajit les indicó, con él al centro. “¿Estás seguro de que tendrás la energía suficiente para hacer lo que estás pensando?” Preguntó Ahnia.
“Sí, no te preocupes.” Respondió el Toa de Piedra, luego se agachó colocando sus manos en el suelo, y utilizando su energía elemental, comenzó a elevar el suelo de piedra, creando más piedra debajo para poder elevarse rápidamente a través del largo conducto que creó el Makuta. Luego de varios segundos, los nueve Toa finalmente llegaron hasta la superficie. Al llegar, Fajit quedó muy agotado, y casi pierde el conocimiento.
“¡Fajit!” Dijo Cehk sosteniéndolo. “Hiciste un buen trabajo hermano.” El agotado Toa de Piedra levantó su dedo pulgar lentamente, y procedió a absorber algo de piedra para reponer sus energías.
“¡Allá está!” Exclamó Delme señalando a Kudarax, quien se encontraba algunos metros delante de los Toa, expulsando energía de él. Los Toa acostaron a los Turaga aún inconscientes fuera del agujero que Kudarax creó, y Fajit, levantándose, dijo:
“Ya puedo moverme, combatiré junto a ustedes, hermanos.”
“Bien, pero no te sobre esfuerces Fajit.” Aconsejó Cehk y luego, con mucha decisión, dijo: “Por nuestra amada isla, por los Matoran que cuentan con nosotros, y por la voluntad de Mata Nui... ¡Derrotemos a Kudarax, Toa Kaaciah!”
“¡Sí!” Exclamaron los demás Toa, y procedieron los nueve a correr hacia donde estaba Kudarax.
“Así que llegaron hasta acá, Toa.” Dijo Kudarax al ver llegar a los Toa. “Pensé que se acobardarían debido a mi inmenso poder.”
“¡Te dije que no nos rendiríamos, Makuta!” Exclamó Cehk.
“Mientras hablamos, miles de Rahi controlados por mí están atacando las aldeas Matoran de esta isla, sembrando absoluto terror y caos.” Afirmó Kudarax y rió.
“Los Matoran...” Dijo Heji preocupada.
“¡Con mayor razón debemos derrotarte!” Exclamó Muzek.
“Todos sus esfuerzos serán inútiles. ¡Contemplen mi poder!” Exclamó Kudarax, y alrededor del campo de batalla se formó un enorme y poderoso ciclón, repleto de energía sombría que se manifestaba como rayos de color rojo. “¡Nadie de ustedes podrá huir de mí!”
“¡Ninguno de nosotros lo hará!” Exclamó Delme preparando su taladro.
“¡Exacto! ¡Los Toa Kaaciah no le tememos a nada!” Exclamó Tihur intentando lucirse mientras sacaba sus pistolas.
“¡No continuarás haciendo daño!” Exclamó Ahnia preparando su doble lanza.
“Lucharemos hasta el final.” Afirmó Netel blandiendo su arma. Los demás Toa también prepararon sus armas.
“¡Entonces, desaparezcan gusanos!” Exclamó Kudarax sacando sus dos mejorados sables, rebosantes de energía sombría.
“¡Toa Kaaciah, luchemos unidos!” Exclamó Cehk blandiendo su Espadón de Protoacero, y corrió hacia el Makuta para atacarlo junto a los demás Toa.
“¡Ya no me contendré contigo, Toa de Hierro, he decidido aniquilarte junto a tus hermanos!” Exclamó Kudarax, y agitando uno de sus sables, soltó una poderosa descarga eléctrica combinada con energía sombría hacia los Toa Kaaciah.
“¡Cuidado!” Advirtió Tihur segundos antes de que los rayos sombríos llegaran a los Toa, mas Heji sin dudar reaccionó agitando su Rompe-Maremotos y creando una gran barrera de agua en frente de todos, la cual repelió los rayos.
“¡Muy bien hermanita!” Exclamó Ahnia.
“Nos salvaste, Heji.” Dijo Jekal, y Heji sonrió. Kudarax creó esta vez dos rayos sombríos, uno con cada sable, para atacar a los Toa, quienes esta vez lograron reaccionar saltando hacia los lados para evadirlos. Al impactar el suelo, aquellos rayos sombríos dejaban notables marcas en el suelo, demostrando el enorme poder ofensivo que contenían.
“¿Alguien sabe como venceremos a este monstruo?” Preguntó Muzek.
“¡Ahnia!” Exclamó Cehk. “¿Puedes leer la mente de Kudarax?”
“Sí puedo.” Respondió Ahnia luego de concentrarse en el Makuta, quien nuevamente soltó rayos sombríos, lo que obligó a los Toa a retroceder.
“Predice sus movimientos, e intenta transferir esa información a los demás.” Sugirió Cehk.
“¡Lo intentaré!” Respondió la Toa de Psiónica, para luego concentrar sus poderes mentales tanto en Kudarax como en los Toa.
“¡Fajit, Jekal, protejan a Ahnia de los ataques de Kudarax!” Comandó Cehk, y ambos Toa se colocaron delante de ella. Ahnia inmediatamente leyó a Kudarax, y les transmitió la información a los Toa: “¡Aléjense de Kudarax, hará un ataque de área!” Inmediatamente los seis Toa que se encontraban más cerca de Kudarax procedieron a alejarse de él, mientras que el Makuta expulsó rayos sombríos desde todo su cuerpo, devastando todo alrededor de él en un radio de alrededor de diez metros, pero afortunadamente los Toa lograron alejarse a tiempo.
“¡Los demás ataquémoslo!” Dijo Cehk luego del ataque de área. De inmediato se acercó a Kudarax y lo atacó arrojando puntas de Protoacero para mantener la distancia del peligroso enemigo, sin embargo las puntas justo antes de impactar, sucumbieron ante una expulsión de energía de Kudarax y cayeron al suelo.
“Eso ya no te servirá contra mí.” Dijo Kudarax y rió.
“Delme, combinemos nuestros ataques.” Sugirió Netel, Delme respondió asintiendo con la cabeza, y ambos se acercaron un poco a Kudarax, para dispararle sus poderes elementales, Delme creando una fuerte onda sísmica, y Netel creando una intensa onda sonora, las cuales se combinaron creando una poderosa onda destructiva que arrasaba con todo el suelo a su paso en dirección a Kudarax, quien reaccionó y saltó, evitando el explosivo poder de aquella onda; la cual dejó un cráter en donde se encontraba el Makuta; para luego mantenerse en el aire usando sus alas.
“Vaya, ¡cuánta destrucción hicimos!” Comentó Delme impresionado.
“Aún así necesitaremos más que ataques destructivos.” Afirmó Netel.
“¡Cuidado, cúbranse! ¡Disparará bolas de energía!” Advirtió Ahnia en las mentes de cada Toa, y en seguida Kudarax creó numerosas bolas de energía de sombras alrededor de él, las cuales inmediatamente lanzó hacia abajo, en donde estaban los Toa. La advertencia de Ahnia le dio tiempo a Cehk de crear una gruesa barrera de hierro en frente de él, Delme y Netel, en donde impactaron algunas bolas de sombras que exploraron al llegar, haciendo que Cehk retrocediera un poco. Luego absorbió la dañada barrera para recuperar algo de su poder invertido. Mientras tanto Tihur se había colocado frente a Heji y Muzek, y empezó a expulsar una potente ráfaga de viento hacia las bolas de energía, desviándolas de su curso, y éstas impactaron explotando alrededor y atrás de los tres Toa.
“Genial, ¿no?” Alardeó Tihur.
“Debo reconocer que sí.” Respondió Muzek, y Heji asentía con la cabeza. A la vez que lo anterior ocurría, Fajit y Jekal combinaron sus poderes para formar una sólida barrera que combinaba Protodermis sólido con el más duro hielo al frente de ellos y Ahnia, para evitar que las bolas de energía interrumpieran su concentración. Al explotar las bolas de energía en la barrera, la dañaron creando algunos agujeros en ella, pero ninguna logró sobrepasarla.
“¡Disparará más!” Advirtió Ahnia al momento de que todas las bolas de energía sombría llegaron, y en seguida Kudarax procedió a crear más bolas de energía, en mayor cantidad que anteriormente. Cehk esta vez pensó en otra idea, creó un poliedro de hierro en cada mano, y usando el poder de su máscara, los arrojó a las bolas de energía sombría justo antes de que Kudarax las lanzara hacia abajo, provocando que dos de ellas explotaran, lo cual hizo que el resto también explotaran en frente del Makuta, pero sin causarle daño alguno. Seguido de eso, Tihur emprendió vuelo canalizando su poder elemental en sus alas para dirigirse a donde Kudarax.
“¡No intentes lucirte, tonto imprudente!” Exclamó Muzek.
“¡Cuidado Tihur, todos! ¡Controlará la gravedad!” Advirtió Ahnia al Toa de Aire y a los demás Toa, y en seguida Kudarax procedió a utilizar los poderes de gravedad que poseen los Makuta para aumentar significativamente el peso de los Toa, haciendo que Tihur fuera disminuyendo su velocidad de vuelo, y obligando a los Toa que estaban en el suelo a agacharse bruscamente.
“Puedo... Hacerlo...” Dijo el Toa de Aire haciendo mucho esfuerzo en elevarse, mientras que la gravedad lo mantenía estático en el aire, sin embargo no pudo aguantar lo suficiente, precipitándose hacia el suelo. Ahnia, estando agachada por la intensa atracción gravitacional, utilizó sus poderes de telequinesis para intentar amortiguar lo más que pudiera la caída de Tihur, lo cual logró a medias a causa de la gravedad, provocando que el Toa de Aire se diera un duro golpe al llegar al suelo, pero sin sufrir graves daños. Ahnia en seguida volvió a concentrarse en Kudarax, pero ya era demasiado tarde, el Makuta había creado sobre él una enorme bola de energía de sombras.
“¡Oh, no!” Exclamó Ahnia, y el Makuta lanzó su gran ataque. Cehk, usando una gran cantidad de su poder, hizo brotar del suelo una gran mano de hierro, en un intento desesperado para intentar atrapar la gran bola de sombras. Fajit intentó ayudar creando una gran mano de piedra al lado de la de Cehk, mientras que Delme creó una hecha de tierra y Jekal una de hielo. Las cuatro manos elementales lograron contener algunos segundos la gran bola de energía, hasta que ésta hizo una gran explosión de energía sombría, la cual destruyo las manos, y sacudió violentamente a los nueve Toa. Luego de eso Kudarax bajó hacia el suelo mientras el polvo levantado por la explosión se disipaba, y al llegar, Cehk arremetió contra el Makuta saliendo de entre el polvo, usando su espada de Protoacero, mas Kudarax bloqueó fácilmente su ataque usando un solo sable, para luego repeler al Toa de Hierro con magnetismo. En seguida, varias enredaderas creadas por Muzek brotaron del suelo, enrollándose y atrapando a Kudarax, luego Netel disparó un estampido supersónico hacia él, sin embargo el Makuta utilizó poderosas ondas sónicas igualmente para contrarrestarlo, después, controló las mismas enredaderas que lo sostenían para agarrar a Netel, y seguidamente lo lanzó en contra de Muzek. Heji aprovechó para soltar un potente chorro de agua a muy alta presión en contra de Kudarax, empujándolo solo unos cuantos milímetros, y luego Jekal disparó su rayo congelante hacia él, aparentemente congelándolo, no obstante el hielo se quebró antes de que pudiera cubrirlo por completo. Kudarax de inmediato creó una bola de sombras del tamaño de un Toa, y la arrojó hacia Heji y Jekal, lo que obligó al Toa de Hielo a empujar a la Toa de Agua al suelo junto con él mismo, exclamando:
“¡Cuidado!” Y la bola de energía de sombras pasó muy por encima de ellos, casi rozándolos, para luego impactar el suelo a un poco más de un metro de ellos, generando una explosión que los sacudió violentamente, y a Ahnia que se encontraba cerca. Tihur apareció detrás de Kudarax usando el poder de su máscara, y procedió a dispararle, mas las balas resultaron inútiles ante la dura armadura del Makuta, quien se volteó, y simplemente pisando el suelo, creó una fuerte explosión que golpeó duramente al Toa de Aire, haciéndolo caer al suelo. Delme y Fajit usaron sus poderes elementales a cada lado del Makuta, Fajit creando espiras de piedra, y Delme haciendo que la tierra explotara, no obstante Kudarax se volvió intangible, por lo cual ambos ataques no le hicieron daño alguno. Luego volvió a la normalidad y disparó una bola de sombras a ambos Toa, derribándolos. Los nueve Toa, cansados y derribados, en seguida se empezaron a poner de pié a pesar de todo, aunque con evidente dificultad.
“¿Por qué siguen insistiendo en luchar?” Preguntó Kudarax. “Este combate ya lo perdieron.”
“Mientras sigamos con vida, y nuestra voluntad siga latente, ¡esta batalla no terminará!” Respondió Cehk mientras se ponía en posición.
“¡Ni si quiera nueve Toa pueden vencerme!” Exclamó Kudarax, y repentinamente, una bola de fuego llegó a su cabeza y explotó en ella, pero sin causarle daño. Aquel ataque provenía de Zokua, quien recientemente logró llegar al campo de batalla, y sostenía sus cuchillas soldadas por él mismo.
“¿Qué tal diez Toa?” Dijo el Toa de Fuego mientras los demás Toa centraban su atención en él.
“¡Zokua!” Exclamó Cehk con cierto alivio.
“¡Volcán andante!” Exclamó Tihur.
“Zokua... Qué bueno que viniste.” Dijo Heji sonriendo.
“¡Un Toa más no hará mucha diferencia!” Exclamó Kudarax preparando una bola de sombras, y en seguida Zokua creó una gran bola de fuego con una de sus manos, la cual arrojó contra la bola de sombras del Makuta, haciendo que explotara.
“¡Por fin comprendí quién es el enemigo, el causante de todo, y también entendí mi deber!” Exclamó Zokua acercándose. “¡No permitiré que causes más tragedias, Makuta!”
“Zokua, debes saber que Kudarax absorbió a Dhotter y su lanza.” Dijo Cehk.
“Ya veo... Digamos que ahora tengo aún más motivos para derrotarlo.” Respondió el Toa de Fuego, mientras los demás Toa, algo recuperados, se pusieron completamente de pié, y se mostraron desafiantes hacia Kudarax.
“Débiles gusanos ignorantes...” Dijo Kudarax. “Todos sus intentos de atacarme han sido patéticos comparados con mi gran poder... ¡Ahora incluso puedo volver a hacer uso de mi máscara! ¡Contemplen el poder de la Kanohi Titrath, la máscara de la manipulación!” Luego de decir eso, Kudarax activó su máscara, que aún estando fusionada con su cabeza, había recuperado su poder, y seleccionando a cuatro de los Toa; siendo el límite de seres a los que puede controlar con ella; Ahnia, Netel, Tihur y Delme, manipuló sus cuerpos mientras que las mentes de ellos cuatro cayeron dormidas.
“¿Qué les sucede hermanos?” Preguntó Fajit evidentemente preocupado.
“¡Delme! ¡Ahnia!¡Netel! ¡Tihur!” Exclamó Cehk. “¡Reaccionen!”
“No nos escuchan.” Dijo Jekal.
“Es inútil. ¡Ahora sus cuerpos están bajo mi control!” Afirmó Kudarax, y en seguida los cuatro Toa comenzaron a atacar a sus hermanos inconscientemente utilizando puramente ataques físicos. Delme atacó a Fajit, Netel atacó a Jekal, Tihur atacó a Muzek, y Ahnia atacó a Heji. Kudarax rió y dijo:
“¡Qué divertido es ver como intentan desesperadamente defenderse de sus propios hermanos! ¡Se ven tan patéticos tratando de no hacerles daño!” Se volvió a reír.
“¡Eres un monstruo miserable!” Exclamó Cehk con furia, y volvió a arremeter contra Kudarax ferozmente, lo que hizo que los ataques de Cehk fueran más fuertes que antes, por lo que el Makuta se cubría, aunque igualmente con facilidad, pero sintiendo mucha más fuerza en los golpes. Kudarax usó su poder de desintegración para destruir el espadón de Protoacero de Cehk. El Toa de Hierro saltó hacia atrás y rápidamente creó un nuevo espadón exactamente igual.
“Hermana...” Dijo Heji mientras bloqueaba los ataques de Ahnia. “¡Por favor ya basta!”
“Reacciona, Netel...” Dijo Jekal mientras que el Toa del Sonido lo atacaba de manera inconsciente.
“Vamos Tihur... ¡Esta broma ya fue demasiado lejos...!” Dijo Muzek intentando no creer que el Toa de Aire estaba siendo manipulado para atacarlo.
“Hermano de tierra, no quiero hacerte daño...” Dijo Fajit forcejeando con Delme.
“¡Ya detente!” Exclamó Cehk aún más enojado y de inmediato volvió a arremeter en contra de Kudarax usando su espadón, pero esta vez acompañado por Zokua quien atacaba con sus cuchillas en cada mano y encendidas en intensas llamas. Los golpes que Zokua propinaba, al impactar con los sables del Makuta, provocaban un golpe explosivo que a cualquier otro ser les sería muy difícil de bloquear, lo que también era el caso de los golpes llenos de fuerza que daba Cehk con su espadón de Protoacero. Makuta Kudarax estaba concentrado en tres cosas al mismo tiempo, en controlar a todos los Rahi de la isla de Kaaciah para atacar a los Matoran, en utilizar el poder de su máscara para manipular a los cuatro Toa Kaaciah que seleccionó, y en bloquear los incansables ataques de Cehk y Zokua, lo cual hacía que se notara un leve retraso al momento de bloquear cada golpe, y que se viera obligado a retroceder mientras bloqueaba, por lo que consideró que debía cesar una de esas dos cosas que lo mantenían concentrado, o dejar de atormentar a los Matoran, o terminar ya con los cuatro Toa.
“Ya me harté.” Dijo el Makuta, y en seguida se teletransportó hacia atrás haciendo que Cehk agitara su espadón al aire, casi cayéndose hacia adelante por la fuerza infringida. Los cuatro Toa que estaban siendo manipulados saltaron hacia atrás, colocándose en frente de Kudarax. “¡Vean cómo sus hermanos mueren bajo su propio filo!” Y entonces los cuatro Toa inconscientemente colocaron sus armas hacia ellos mismos, Ahnia y Netel con la punta de sus lanzas hacia sus cuellos, Tihur con una de sus pistolas apuntando a su cabeza, y Delme con su taladro apuntando a su pecho.
“¡¡No!!” Gritó Cehk mientras los cuatro Toa estuvieron a punto de propinar sus suicidios, y en una maniobra desesperada, el Toa de Hierro, utilizando el poder de su máscara, arrojó su espadón de Protoacero hacia Kudarax. El espadón giró en el aire a gran velocidad, y antes que el Makuta pudiera esquivarlo, o teletransportarse, o bloquearlo, Jekal, Fajit, Heji y Muzek dispararon igualmente desesperados sus poderes elementales hacia Kudarax, y de forma combinada, contuvieron sus extremidades inmóviles, incapacitándolo de moverse por pocos segundos, lo que permitió que el espadón de Cehk llegara y se clavara con mucha fuerza en el pecho del Makuta, causando que soltara sus sables, y se comenzara a filtrar algo de la energía gaseosa que era su ser. Los cuatro Toa manipulados no alcanzaron a asestarse los golpes mortales, y se detuvieron en su lugar.
“Q-...Que... Has... Hecho... ¡¡Toa...!!” Dijo Kudarax comenzando a debilitarse, luego estiró una de sus manos hacia delante. “S... Solo debo... Absorber a esos... Cuatro T-...” Mas antes de que terminara la frase, Zokua llegó hasta él propulsándose a toda velocidad por el aire, y se agarró del espadón de Cehk que estaba clavado en el Makuta, afirmando sus pies sobre su armadura.
“Como si fuera a permitirte que lo hagas... ¡Desaparece, monstruo!” Dijo el Toa de Fuego, para inmediatamente concentrar su poder elemental en el espadón de Cehk, y comenzó a soltar poderosas llamaradas en el interior de Kudarax canalizándolas a través del arma de Protocero, propagándose por todo su interior, y haciendo que las llamas incluso brotaran de los ojos del Makuta y de otros huecos en su armadura, mientras Kudarax gritaba. Luego de unos segundos se provocó una fuerte explosión, la cual mandó a volar a Zokua violentamente hacia atrás, y solo quedaron trozos de la armadura de Kudarax esparcidos alrededor. La esencia de Kudarax fue destruida para siempre por el fuego y la explosión.
“¡Zokua!” Exclamó Cehk corriendo a donde el Toa de Fuego había caído, mientras que los demás Toa fueron a donde los cuatro que anteriormente estaban siendo manipulados, y ahora yacían en el suelo inconscientes.
La saga de Kaaciah - Cap.16
Capítulo 16, el enfrentamiento final contra Kudarax.
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CEHK V/S ZOKUA


Kudarax, haciendo una pausa de la cruel tortura que le propinaba a los Turaga, se volteó y observó lo que sucedía en las Ruinas Malditas.
“Así que al final me has traicionado, Hakjo...” Dijo Kudarax con pesar. “Y te has sacrificado para destruir a mis valiosas creaciones... No pensé que terminarías siendo un experimento fallido.”
“Hakjo... así que al final...” Dijo Turaga Makki débilmente y luego tosió.
“Siempre supimos... que en el fondo... él seguía siendo el gran Toa... que siempre fue...” Dijo Huobul con dificultad igualmente. Kudarax entonces se volvió a voltear hacia los Turaga cautivos, y dijo:
“Que bien que aún les quede energías para hablar, ya que aún no han sufrido lo suficiente. En cuanto los Toa lleguen y acabe con ellos con mis propias manos, ¡haré los peores experimentos que puedan imaginarse con sus patéticos cuerpos! ¡Los mantendré con vida hasta que considere que no se les puede hacer nada más horroroso! ¡Sentirán en carne propia todo lo que tuve que pasar durante años!”
“Estás demente... Kudarax...” Dijo Divuor.
“Los jóvenes Toa no lo permitirán... Ellos no perderán...” Dijo Nella.
“Eso ya lo veremos... ¡Así que prepárense!” Respondió Kudarax, y en seguida se empezó a reír.

Los Toa se encontraban en un corredor muy similar al que usaron para ingresar a las Ruinas Malditas, del mismo alto y ancho, sin embargo, se diferenciaba en que éste tenía en sus paredes, techo y suelo numerosas líneas brillantes en las que fluía una especie de energía de color azul, y mantenían levemente iluminado el lugar. Los Toa que estaban heridos se comenzaron a recuperar, mas se veían muy cansados. Delme mentaría su mano en su hombro, el cual fue herido por el ataque de Zentrix, mientras que Heji tenía su mano en su abdomen, cuya armadura estaba con un tajo. Netel por tanto tenía su mano en su brazo, el cual tenía la armadura semi-derretida, y con una quemadura en su parte orgánica de éste. Tihur y Muzek aún se encontraban medio-aturdidos por los fuertes golpes que les propinaron las espinas de Vahtor. Ahnia se le veía cansada, y se quejaba un poco por el corte en la armadura de su espalda. Jekal estaba relativamente bien, Cehk y Fajit se les veía algo entristecidos, mientras que Zokua estaba evidentemente enojado.
“¿Que sucedió...?” Preguntó Ahnia al estar más espabilada.
“Ahnia...” Dijo Cehk. “Si es posible, mira mis recuerdos recientes, y transmítelos a los demás Toa a excepción de Fajit. Todos deben presenciar el heroico acto de Hakjo... Solo si puedes...”
“Creo que sí puedo, dame unos segundos.” Respondió la Toa de Psiónica, y empezó a concentrarse en Cehk, leyó sus recuerdos más recientes, y seguidamente los transmitió a los demás Toa. Al terminar, Ahnia se tambaleó casi cayéndose, si no fuera porque Cehk la sostuvo en el momento indicado. “Así que eso ocurrió...”
“Dio su vida para salvarnos...” Dijo Delme luego de ver los recuerdos.
“Lo perdono... Por el golpe...” Dijo Tihur.
“Toa Hakjo, nunca serás olvidado.” Dijo Netel.
“Hakjo...” Dijo Fajit, y los Toa se quedaron en silencio por algunos segundos.
“Así que ese maldito fue el que no me dejó acabar con Dhotter.” Dijo Zokua rompiendo el silencio de forma altanera.
“Espera un momento.” Dijo Cehk con molestia, luego hizo que Fajit sostuviera a la agotada Ahnia, y caminó hacia Zokua.
“Cehk... No lo hagas...” Dijo la Toa de Psiónica al recibir pensamientos de Cehk.
“Yo y los demás Toa ya hemos soportado bastante tu arrogancia, Zokua.” Dijo Cehk enojado llegando a donde el Toa de Fuego, y lo agarró con su mano de una parte de la armadura de Zokua cercana a su cuello. “¡Pero no aguantaré que hables así del gran Toa que acaba de dar su vida por salvarte a ti y a tus hermanos!”
“¡Yo no necesitaba ser salvado!” Respondió Zokua. “¡Estaba a punto de acabar con Dhotter con mis propias manos, y él lo arruinó!”
“¿¡Solo eso te importa!?” Cehk se enojó más. “¿¡Tu maldita venganza!?”
“Y si es así, ¿qué harás? ¿Vas a atacarme?”
“Oigan, ya es suficiente.” Intentó intervenir Jekal.
“Zokua... No sigas...” Dijo Heji con bastante preocupación.
“Ustedes, manténganse al margen.” Dijo Cehk de manera estricta y mirando a los demás Toa, haciendo que retrocedieran. “Esto es entre él y yo.” En seguida Zokua aprovechó para soltarse del agarre de Cehk, y retrocedió un par de pasos para luego decir:
“¿Disfrutas ser el líder, ‘Toa de hojalata’?”
“¿¡Ya empezarás de nuevo con lo de ser el líder!?” Alegó Cehk, y en seguida Zokua sacó sus cuchillas, juntándolas en una sola mano.
“¡Ya estoy harto de ti!” Exclamó el Toa de Fuego.
“¿Me estás retando?” Preguntó Cehk colocando su mano en su espadón.
“¡Saca tu espada, ‘Toa de hojalata’! ¡Si te consideras digno de ser el líder, enfréntame!”
“Tú lo pediste.” Respondió Cehk sacando su espadón, y en seguida Zokua arremetió hacia Cehk para atacarlo con su doble cuchilla, mientras que el Toa de Hierro se defendió con su espadón de Protoacero. Zokua continuó golpeando mientras que Cehk solo se cubría.
“¿Que sucede, líder?” Preguntó Zokua mientras atacaba insaciablemente. “¿Solo te cubrirás? ¡Pelea!” Inmediatamente Cehk respondió a eso con un fuerte movimiento de su espadón el cual blandía con ambas manos, empujando a Zokua, pero no logrando desestabilizarlo. Luego de eso Cehk procedió a perpetuar espadazos hacia Zokua, quién los esquivaba hábilmente.
“¡Demasiado lento!” Exclamó el Toa de Fuego contraatacando con una bola de fuego que golpeó a Cehk en su pecho, haciéndolo retroceder.
“Oigan, esto se está poniendo feo.” Dijo Muzek.
“No intervengan.” Dijo Netel.
“¿Por qué? ¡Los Toa no debemos pelear entre nosotros!” Dijo Delme.
“Estoy de acuerdo con eso. Y no estoy de acuerdo con solucionar siempre las cosas con violencia.” Dijo el Toa del Sonido. “Sin embargo pienso que Cehk necesita darle una lección a Zokua a cerca de su desmedida arrogancia.”
“Puede que tengas razón.” Dijo Jekal.
“Zokua... Cehk...” Dijo Heji aún preocupada.
“¿Sabes lo que le sucede al metal a altas temperaturas?” Preguntó Zokua, y en seguida disparó una fuerte llamarada hacia Cehk. “¡Se derrite!” Cehk esquivó la llamarada dando una voltereta hacia el lado, y luego creó un puño metálico para atacar a Zokua, al cual le disparó otra llamarada, derritiéndolo antes de que llegara hasta él. El furioso Toa de Fuego continuó disparando llamaradas hacia Cehk, quien se cubría de ellas creando barreras metálicas que salían del suelo, y moviéndose de su lugar antes de que se derritieran por el intenso calor. Cehk, luego de cubrirse de las llamaradas múltiples veces, volvió a arremeter para atacar con su espadón, con más rapidez que anteriormente, no permitiendo que Zokua esquivara todos los golpes, lo que provocó que se tuviera que cubrir con sus cuchillas.
“¡Hasta cuándo seguirás con esta tonta actitud arrogante y vengativa Zokua!” Dijo Cehk en medio del forcejeo. “¿¡Acaso no entiendes el deber de un Toa!?”
“¡Yo jamás elegí ser un Toa!” Exclamó Zokua enfurecido y encendiendo llamas en su cuerpo. “Si nunca me hubiese convertido en uno... ¡¡Daral no habría tenido que morir!!” Seguido de eso, Zokua separó su arma de la de Cehk, la encendió con intensas llamas, e intentó golpearlo con mucha ira, sin embargo Cehk aprovechó para atacar a sus cuchillas agitando su espadón con todas sus fuerzas, lo cual provocó que éstas se partieran, por la extrema dureza del Protoacero.
“¡¡Zokua, eres un idiota!!” Exclamó fuertemente Cehk mientras le propinaba un potente puñetazo al mentón con su puño cubierto de hierro, derribando al Toa de Fuego.
“¿¡Crees que yo sí elegí ser un Toa!? ¿¡Crees que todos aquí elegimos que llegara ese condenado Makuta a nuestra isla y perturbara nuestros rutinarios días de paz!?” Los demás Toa observaban y escuchaban lo que Cehk decía, mientras en sus consciencias sabían que él tenía razón en sus palabras.
“Pues a veces pareciera que lo disfrutaras... Como si siempre hubieses deseado ser uno...” Respondió Zokua quejándose del golpe. En seguida Cehk guardó su espadón en su espalda y dijo:
“Reconozco que muchas veces deseé ser uno, quizás para ser algo más que un pseudo-Onu-Matoran minero, discriminado por sus compañeros... Quizás por querer ser un héroe y hacer algo bueno por esta isla, por este mundo. Sin embargo, jamás creí que ocurriría, y por ende nunca consideré la enorme responsabilidad que significaba serlo. Pero cuando me convertí en uno, lo entendí... muy dentro de mí lo entendí, mi deber como Toa es proteger a los Matoran, apoyar a mis hermanos Toa en aquella dura tarea, y expulsar a todo aquello que intente atentar contra la paz y la armonía de esta isla. Los Matoran cuentan con nosotros Zokua, ¿qué crees que pensaría Daral viéndote así...?”
“¡Cállate!” Interrumpió Zokua. “Probablemente me culparía por dejarlo morir... Y por no poder vengarlo...”
“¡No digas tonterías! Él murió intentando salvarte, para que pudieras cumplir tu misión como Toa... ¡No para que te obsesiones con vengarlo! ¿De verdad crees que él sentiría algo de orgullo al verte con esa actitud tan patética? No permitas que su muerte haya sido en vano, Zokua... ¡Recapacita!”
“Esto... Yo...” Dijo Zokua corriendo la mirada, sin saber qué responder. Después de eso, Cehk comenzó a caminar, pasando de largo a Zokua, y diciendo:
“Bien... Iré a enfrentar a Kudarax.” Los demás Toa entonces comenzaron a caminar también, incluso quienes aún estaban cansados. Cuando pasaron de largo también a Zokua, Heji se volteó unos instantes para ver a Zokua, quien permanecía sentado en el suelo con la cabeza gacha.
“Zokua...” Dijo la Toa de Agua, y Ahnia colocó su mano sobre el hombro de su hermana diciendo:
“No te preocupes hermanita, necesita estar solo un rato.”
La saga de Kaaciah - Cap.15
Capítulo 15, Cehk pierde la paciencia con Zokua.
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Hola, esto es un aviso para los fans de BIONICLE que hablan español y que me tienen con Watch, he resubido los capítulos de mi primer Fanfic ahora renombrado "La Saga de Kaaciah." ¿La razón? Originalmente era una mierda aburrida. Lo reconozco. Ahora le dedique mucho más tiempo y ganas, no lo hice a la rápida como antes. Espero que puedan darse el tiempo de leerlo, dedique bastante tiempo a él, y que lo disfruten.

Aquí pueden encontrar los capítulos.

Es muy probable que mejore el segundo Fanfic, "La Saga de Ferkia.", pero más levemente.

Saludos. Cehk.

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Master-Cehk
Chris
Chile
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:iconmoonlilywolf:
MoonLilyWolf Featured By Owner Apr 2, 2015  Hobbyist Photographer
Thanks for the favorite!
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:iconmaster-cehk:
Master-Cehk Featured By Owner Apr 3, 2015
no problem
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:iconwing-maiden:
wing-maiden Featured By Owner Mar 28, 2015  Hobbyist Digital Artist
Thank you very much for the favorites~ Yuuta Togashi (Shy Blush) [V1] 
Reply
:iconmaster-cehk:
Master-Cehk Featured By Owner Mar 28, 2015
you are welcome ~
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:iconthatdudemaan:
Thatdudemaan Featured By Owner Jan 6, 2015  Hobbyist General Artist
Heyo! Happy birthday.:) (Smile) 
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:iconmaster-cehk:
Master-Cehk Featured By Owner Jan 6, 2015
thanks!
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:iconthatdudemaan:
Thatdudemaan Featured By Owner Jan 7, 2015  Hobbyist General Artist
:) (Smile) 
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:icondrawloverlala:
Drawloverlala Featured By Owner Jan 6, 2015  Hobbyist General Artist
feliz cumpleaños!! :aww:
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:iconmaster-cehk:
Master-Cehk Featured By Owner Jan 6, 2015
gracias! :3
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MyLittlePrimo Featured By Owner Jan 6, 2015
Happy birthday.
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:iconmaster-cehk:
Master-Cehk Featured By Owner Jan 6, 2015
thanks.
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:iconpuzzlesthecat:
PuzzlesTheCat Featured By Owner Dec 12, 2014  Hobbyist General Artist
Thank you so much for the llama!!
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:iconmaster-cehk:
Master-Cehk Featured By Owner Dec 13, 2014
np
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:iconmarieli-a:
Marieli-A Featured By Owner Jan 6, 2014  Hobbyist General Artist
feliz cumpleañoooooooooos pasalo bonitoooo y engorda harto >:333333 !! :meow:
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Master-Cehk Featured By Owner Jan 6, 2014
graciaaaaaaaaaas Marieliiiiiiiiii :3333 y loooooool, espero no engordar >.<
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:iconmarieli-a:
Marieli-A Featured By Owner Jan 8, 2014  Hobbyist General Artist
yo espero que si >:33333 !! asjkd
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:iconmaster-cehk:
Master-Cehk Featured By Owner Jan 8, 2014
nuuuuuuuuu DDD: asdjhgasjdhgasjdg x333
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:iconlin--wolf:
Lin--Wolf Featured By Owner Jan 6, 2014
Feliz Cumpleaños!!!

I am a dummy! 
Huggle! 
Have your cake and eat it too 
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:iconmaster-cehk:
Master-Cehk Featured By Owner Jan 6, 2014
graciaaas ^^
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:iconmylittleprimo:
MyLittlePrimo Featured By Owner Jan 6, 2014
Happy Birthday!
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